COVID 19, Piñera y su Gobierno no han sabido o no han querido comunicar bien el mensaje

ESTE APORTE NOS LO HIZO LLEGAR UN MEDICO DE URGENCIAS, QUE PIDIO NO SER IDENTIFICADO

Algo no está comunicando bien el gobierno que la gente, independiente de su condición social, sigue circulando por las calles. Podría ser entendible en las personas de escasos recursos, esas que viven el día a día con ingresos más bien miserables y que deben salir a la búsqueda del sustento propio y familiar, pero que las personas del barrio alto, con supuesto mayor nivel  educacional y recursos se vayan al litoral de vacaciones en forma irresponsable exponiendo a otros al riesgo de contagio no me cuadra.

Pero a pesar de las diferencias culturales, económicas y sociales, e incluso de la responsabilidad individual, yo le asigno la responsabilidad última de esta conducta al gobierno, pues no solo ha manipulado e interpretado de manera antojadiza la información, sino que ha comunicado irresponsablemente el mensaje. Es difícil no tener la tentación de pensar que lo han hecho premeditadamente, con un interés consiente en mantener la productividad a costa del sacrificio de la salud de los ciudadanos, especialmente de menores ingresos, que son llevados como ganado al matadero, como sacrificio  frente a lo más importante para el Gobierno y, en la práctica, la oligarquía económica, las cifras de la macroeconomía.

La responsabilidad de la no toma de consciencia de parte de la ciudadanía está directamente relacionada con que el Gobierno no ha sabido o no ha querido comunicar bien el mensaje, lo cual parece una negligencia culposa cuasi criminal.

El Coronavirus es un enemigo invisible y poderoso que nos atacó por sorpresa y que nos lleva ventaja, porque aún no conocemos en plenitud sus mecanismos patológicos más íntimos de daño a su huésped y, por lo tanto, no contamos con una terapéutica única y efectiva, no tenemos esa “bala mágica” que tanto necesitamos. Hasta el momento la comunidad científica mundial está recién en la fase de conocimiento de este ejército invisible y, en general, dando palos de ciego con las herramientas disponibles para hacerle frente, logrando aún sólo manejos paliativos y de soporte que no van al corazón de la enfermedad.

¿Qué hacer entonces? Hasta el momento la medida más eficaz para detener el avance de la pandemia es decretar la cuarentena y testear al mayor número de individuos, tal como se hizo en Indonesia, pero por limitaciones logísticas del método y por la misma cultura occidental resulta muy difícil de hacer en el resto del mundo y en el  caso de Chile incluso más, pues la cultura del “flaite” y del “zorrón” encuentran un punto de convergencia común, la ignorancia y la arrogancia que los hace creerse inmunes al riesgo de contagio o, incluso, a las consecuencias que podría generar en su propia salud, desafiando la osadía de que se les imponga límites a sus dominios o derecho a desplazarse. E insisto en la responsabilidad de la Moneda en esto, para ellos es más importante mantener los equilibrios de la macroeconomía, creyendo así poder evitar las consecuencias secundarias de esta pandemia médica y así mitigar los efectos subsecuentes de una pandemia económica, que sucederá de una forma u otra.

Chile hoy tiene una curva de contagio similar a la de Italia y España, lo que nos pone frente a un colapso del sistema sanitario a la vuelta de la esquina, cosa que gracias a la prepotencia intelectual de nuestros líderes, especialmente del presidente y su ministro de salud presentando  evidentes rasgos de megalomanía y narcisismo, cosa especialmente evidente en el caso de Piñera y sumado a una visión apodíctica de la verdad ( verdad irrefutable), que vemos cada vez que Mañalich hace una declaración.

  Soy médico y trabajo en el sistema de salud pública y, como tal, pido CUARENTENA NACIONAL AHORA YA, pero esta solicitud no es antojadiza, se funda en datos duros del comportamiento epidemiológico comparativo de esta pandemia, tal como se demuestra en la siguiente gráfica.

Esta imagen muestra la cantidad de contagiados por millón de habitantes, al 09 de abril. El gobierno ha desarrollado un discurso triunfalista y ha tendido a bajarle cada vez más la relevancia a la pandemia, como si nosotros lo estuviéramos haciendo mejor que el resto del mundo, pues aquí los datos nos dicen todo lo contrario. Si comparamos nuestros 7 mil casos con los más de 20 mil de Brasil o los 500 mil de Estados Unidos puede parecer poco, pero cuando vemos la prevalencia por millón de habitantes, o sea, proporcionalmente en relación con la población de cada país, vemos que Chile está en una situación de enorme riesgo, si tuviésemos la misma población hoy seríamos los más afectados, muy por encima de nuestros vecinos. ¿Cómo es posible que esto no sea entendido como la urgencia que es por parte del gobierno?

Como una manera de contribuir a la toma de conciencia del riesgo a que estamos expuestos mostraré el daño que provoca el virus solo en los pulmones, porque también daña el revestimiento interno de los vasos arteriales que lleva a trombosis pulmonar e infarto cardiaco de ahí también la mayor morbimortalidad en pacientes con enfermedad cardiovascular.

Este video muestra el daño que es capaz de producir el virus en los pulmones , en este caso de un paciente joven, sin comorbilidades. Como podemos ver este compromiso es bilateral y difuso y la única posibilidad de mantenerse con vida es la internación en una UCI y conexión a un ventilador mecánico, teniendo, aun así, una posibilidad de muerte muy alta. Se debe entender que ESTE PACIENTE PODRÍA SER USTED.

Hoy el sistema de salud ya se encuentra sobrepasado, los recursos son insuficientes, al punto que en el sistema público – que atiende a cerca del 80% de la población – sólo es posible aplicar test para pesquisar el virus a quienes  ya son  sintomáticos, no hay recursos para aplicar tests preventivos. La situación de los equipos de salud también es compleja, hay lugares en donde se cuenta con insuficiente número de mascarillas, ni qué decir del Equipamiento de Protección Personal avanzado EPP, por lo que en muchos casos nosotros mismos debemos comprarlos de nuestro bolsillo. ¿Qué sucederá cuando estos equipos médicos empiecen a contagiarse? ¿Cuándo los médicos, las enfermeras, los TENS, los auxiliares de aseo deban guardar cuarentena? Tenemos un ministro de salud que muestra una indolencia rayana en lo negligente, le baja la gravedad a las informaciones, plantea las muertes acaecidas como esperables dada la edad y comorbilidades pre existentes, casi como si el contagio del COVID hubiese sido irrelevante, y hasta se ufana de los buenos resultados que presentamos en relación con otros países.

A principios de mayo debería venir el brote más agresivo y eso apenas unas semanas antes de que comience la arremetida de las enfermedades invernales, momento en el cual, en poco más de un mes el sistema de salud estará colapsado, entonces sucederá lo inevitable que los médicos veremos enfrentado al dilema ético de “ la última cama” y empezar a decidir quien vive y quien no, o dicho de otra forma, quien recibe respiración asistida y quien no. Porque es un hecho que los ventiladores mecánicos disponibles no serán suficientes, esto por la simple razón de que cada país se está preocupado de cuidar su frente interno.

La medida más eficaz para detener la pandemia es un frenazo productivo decretando ¡CUARENTENA NACIONAL, AHORA YA!

Una medida de esta naturaleza en el pick de la pandemia será muy tarde y con el lamentable costo de vidas humanas y uno de esos puede ser cualquiera de nosotros.

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