Opinión: Sobre femicidios, delitos sexuales y justicia

por Dr. Guillermo Soto Godoy

Las señales que ha dado el poder judicial en materia de femicidios y delitos sexuales han sido insuficientes, febles y negligentes, como hemos visto en los lamentables casos de Erica Hagan, Paola Alvarado, Macarena Valdés, Gabriela Marin que también se suicido por la postura indolente y carente de empatía de funcionarios de las policías y del poder judicial que deberían tener una actitud pro activa de protección hacia las víctimas.

El caso de Antonia Barra es uno más de un largo etcétera, mañana puede ser una hija, una sobrina, una amiga o cualquier mujer.

Lo que se pedía en el caso de Pradenas, es que dado la evidencia y los informes de diversos peritos que daban cuenta de que el tipo constituía un peligro para la sociedad,se realizará el juicio con el individuo en la cárcel, de no haber mediado una movilización masiva a nivel nacional por una nueva resolución injusta de jueces misóginos, patriarcales y vendidos a los poderes fácticos, ello no hubiese sido posible en el caso de Antonia.

Esa es una potente señal del poder judicial para la sociedad en su conjunto, especialmente para las mujeres de este país y también para los violadores de esta injusta sociedad clasista y patriarcal.

El juez Gutiérrez ,del tribunal de garantía de Temuco, estuvo una vez más, no del lado de las víctimas, resolviendo con descriterio y desde la ignorancia de las leyes, como se lo enrostró el ex fiscal Gajardo y por lo tanto debería ser a lo menos amonestado por su actuar no apegado conforme a la ley según lo establecido en las propias normas del derecho internacional y nacional en estas materias.

Este caso emblemático es una oportunidad para sentar un precedente y si es necesario reformular la ley en materia de crímenes de connotación sexual, hay q hacerlo incluyendo sanciones para los funcionarios del estado que tengan un actuar negligente en estos casos. No se trata de una casa de brujas sino que los casos deben juzgarse en su contexto y forma, pero aplicando todo el rigor de la ley, que en el caso de psicópatas sexuales con caracteres de depredadores con historial de actuar con perversidad y distorsión siguiendo los impulsos de su ser intrínseco y por lo tanto sin posibilidad de tratamiento ni rehabilitación debería incluir la castración química.

Nada justifica el actuar irracional y dejar rienda suelta a la paleocorteza q expresa nuestra animalidad frente a la hembra de esta especie.

Mi hijo, mis sobrinos y mis nietos, sabrán que a una mujer no se le toca sin su consentimiento. Aunque esté ebria , drogada e incluso desnuda sobre una cama, “ regalada “ según la mirada patriarcal.

Si el sexo no es consentido ¡¡ES VIOLACIÓN!! .

Eduquemos menos machos recios y más hombres con valores y respetuosos de la dignidad humana en todas sus dimensiones .

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